ENTREVISTA AL EXPERTO ITALIANO MARCO PERDUCA “La marihuana no es una droga”

Por M. C.
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En Italia se despenalizó la tenencia de droga para uso personal en 1993 a través de un referéndum, en el que apoyaron la medida unos 20 millones de ciudadanos. El resultado de la consulta popular fue la reacción a la sanción unos años antes de una de las leyes más estrictas del mundo. Detrás de ese movimiento estuvo el italiano Marco Perduca, presidente de la Liga Internacional Antiprohibicionista, hoy de visita en Buenos Aires. En una entrevista con Página/12 analizó las experiencias de legalización que se están desarrollando en Europa y explicó su propuesta. “Para nosotros, la marihuana no es una droga. Si se pueden vender los cigarrillos de tabaco, que son problemáticos para la salud, también se debería poder vender la marihuana sin problemas. Para la cocaína y una droga más fuerte como la heroína proponemos el ejemplo suizo, donde la distribución está bajo estricto control oficial”, describió.
–¿Cómo funciona la experiencia suiza?
–El primer proyecto, que empezó en 1993, fue un fracaso porque terminó yendo a Zurich y Berna, donde se desarrollaba la experiencia, gente de todo el mundo. Después se limitó a personas suizas y en los últimos años se volvió a abrir a otros ciudadanos. Hoy en distintos cantones hay diez centros reconocidos por el Estado, públicos y privados, donde se proveen las sustancias. Se llaman programas de prescripción médica de estupefacientes.
–¿Son sólo para adictas?
–También para usuarios y consumidores que se pueden tomar un poquito de heroína o de cocaína de vez en cuando, sin tener el problema de la adicción. Para nosotros éste es un modelo, pero no el único.
–Los que se oponen a la despenalización sostienen que se empieza con la marihuana y se termina con una adicción a la cocaína...
–No está probado científicamente que el camino sea así. Lo único cierto es que cuando se compra la marihuana, el mismo vendedor ve a las dos semanas que eres un buen cliente y te dice: “Tengo esto también, que es un poquito más caro, por qué no lo prueba”. El pasaje es éste. Cuando es ilegal siempre le vas a comprar a la misma persona que va a querer venderte más y más. Por eso en Holanda se buscó diferenciar las drogas blandas de las duras y se crearon los coffee shops, pequeños locales donde se venden derivados de la cannabis –hachís y marihuana–, y así se logra que el usuario no tenga que tomar contacto con los dealers de heroína. Se ha observado que el consumo de hachís se mantiene, pero no ha aumentado el de heroína.
–¿Qué otras experiencias de legalización hay en Europa?
–En Bélgica, Portugal, España e Inglaterra se han dado procesos de despenalización para uso personal. En Inglaterra también hay una experiencia por la cual los médicos prescriben cocaína y heroína a los usuarios de esas sustancias. Y en varias ciudades de España hay narco-salas, donde se puede inyectar la heroína, como una estrategia de reducción de daños, que han logrado buenos resultados en la contención del contagio de sida.