EMMA BONINO, DIRIGENTE RADICAL ITALIANA: 'Decir 'no' a la globalización es insuficiente'

J. M. CALVO
El Pais

La ex comisaria europea y dirigente radical italiana Emma Bonino contempla la realidad en clave global hace más de 20 años, desde los primeros pasos del Partido Radical Transnacional. Ayer, Bonino, de 53 años, pasó por Madrid para hablar de globalización en los cursos de verano de la Universidad Carlos III. 'Es un fenómeno tan viejo como la humanidad', explica, a punto de volar hacia Italia. 'Cada época ha tenido una globalización adecuada a su nivel tecnológico. Lo que pasa es que en las últimas decadas el progreso tecnologico ha sido tan extraordinario que la globalización es un fenómeno más espectacular; todo pasa mucho más deprisa'.

Para la dirigente radical, no tiene sentido decir no a la globalización. 'Es algo irreversible. Y, en todo caso, lo que no es posible -ni deseable- es la autarquía'. Por esa razón, insiste, 'no basta con decir que no a la globalización. Eso, además de demasiado fácil, es insuficiente'. Y manda su mensaje directamente a los que se movilizan y acuden a las grandes citas políticas y económicas internacionales: 'Hagan un esfuerzo por plantear cosas en positivo: instituciones de derechos humanos más vinculantes. por ejemplo. O, por lo que se refiere a los europeos, luchen para que cambie la Política Agrícola Común, el ejemplo típico de nuestro egoísmo proteccionista'. 'Los Gobiernos -añade- tienen casi todo el poder, pero los ciudadanos organizados pueden conseguir muchas cosas, a condición de que tengan objetivos claros y propuestas positivas. Pero sólo decir que no...' Además, Bonino tiene algunas reservas sobre los protagonistas de la antiglobalización: 'Yo tengo muchos amigos en ONGs, pero, ¡por favor! ¿Quiénes les eligen? ¿A quién representan? ¿Cómo se financian?'


Bonino admite que, desde el punto de vista macroeconomico, los efectos de la globalización son positivos. 'Pero si pasamos a otros niveles, la fotografía es un poco menos entusiasmante'. Su paso por Bruselas le proporcionó una sensibilidad especial para la otra globalización, la de los derechos humanos. 'Necesitamos mucha mayor determinación para globalizar derechos humanos, libertad y democracia. Y no hay instituciones vinculantes internacionales que se ocupen de estas cosas, como hacen el Consejo de Seguridad, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional'.

En su opinión, 'el malestar de la globalización se puede curar, y no es una paradoja, con más globalización'. E insiste en la autocrítica europea: 'Nosotros, los europeos, somos tipos muy particulares. Predicamos el liberalismo, pero somos liberales cuando nos conviene y proteccionistas cuando nos interesa: resulta que cada cabeza de vacuno, desde Sicilia hasta Finlandia, recibe un dólar al día de subsidio; este dólar diario es exactamente el dólar con el cual pretendemos que vivan cada día mil millones de personas'. Lo que quieren los europeos, insiste, es una globalización 'en un sólo sentido: queremos vender nuestros productos en todas partes, pero a los demás les decimos: ustedes guárdense los suyos'.

Bonino, que no logró ser elegida para el Senado en las elecciones del 13 de mayo, denunció con huelgas de hambre sus dificultades de acceso a los medios. Después de la experiencia, se ha recuperado: 'Me pasé .la primera noche llorando, pero luego recobré el ánimo, sobre todo con las llamadas de gente de todo el mundo que lucha de verdad por causas en las que arriesgan la vida. Yo, al fin y al cabo, no perdí ni mi conciencia, ni mis ideales, ni mi honor'.