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PORQUÉ
ISRAEL DEBERÍA INCORPORARSE A LA UNIÓN EUROPEA? UNA PERSPECTIVA ESTRATÉGICA
Alfred Tovias
Profesor Walter Rathenau de Economía Europea
y
Cátedra Jean Monnet de la Hebrew University
La CE ha sido desde su creación el primer socio comercial de Israel. Esta
relación económica no hizo sino profundizarse con las sucesivas ampliaciones
de 1973, 1981 y 1986 y la conclusión de acuerdos comerciales crecientemente
complejos (1970 y 1975). Pero si hasta finales de los 80 Israel pudo señalarse
como objetivo estratégico profundizar su integración económica con un
bloque comercial emergente, eso no es suficiente desde 1989. Los cambios
estratégicos que se han estado produciendo desde entonces tanto en Europa
como en Oriente Medio requieren una integración de Israel en la Unión
Europea no sólo económica, sino política también, es decir, el ingreso
como estado miembro.
Económicamente, la
CE ha evolucionado desde los primeros 90 hasta un auténtico Mercado Único
para bienes, servicios, trabajo y capital y luego hasta una Unión Monetaria
desde 1999. Este cambio cualitativo en el nivel de integración económica
no podrá sino discriminar, intencional o intencionalmente a quienes se
queden fuera del área de integración. Y ello es especialmente grave para
países en la periferia exterior de la UE y con grandes lazos económicos
con ella, como Israel.
Económicamente también, Israel se ha hecho un país postindustrial basado
en el desarrollo de la alta tecnología y los servicios, de modo muy semejante
a los países avanzados de la UE. Demográficamente, la inmigración en gran
escala de la ex Unión Soviética ha convertido a Israel en una sociedad
de corte europeo, mucho menos identificada con el Oriente medio que sólo
hace una década.
Sin embargo, es en
el terreno político donde se han producido en la pasada década cambios
equivalentes a auténticos terremotos:
1. La guerra fría
ha terminado, la Unión Soviética se ha derrumbado y Alemania se ha reunificado
pacíficamente.
2. Casi todos los
países neutrales de Europa decidieron, tras algunas dudas, unirse a la
CE, llamada desde 1992 UE.
3. Todos los países
de la Europa del Este, tres bálticos y tres mediterráneos (Chipre, Malta
y Turquía) son hoy candidatos a miembros de la UE, y algunos esperan llegar
a serlo tan pronto como en el 2004.
4. El proceso de paz
de Oriente Medio que comenzó tras la Guerra del Golfo y que apostaba por
la construcción de un nuevo Oriente Medio se ha derrumbado. Incluso suponiendo
que se llegue a una paz entre israelíes y palestinos, la idea de un nuevo
Oriente Medio no tiene las simpatías de Egipto. Aún más, datos empíricos
y científicos señalan que un Oriente Medio económicamente integrado no
podría reemplazar los lazos económicos Israel, Turquía y Chipre con la
UE.
5. La Asociación Euro - Mediterránea (EMP), iniciada en 1995, en la cumbre
del proceso de Oslo y de la crisis argelina, fue concebido por la UE con
las necesidades económicas de los países árabes en mente, y en el supuesto
de que apareciese en nuevo Oriente Medio con la ayuda de Europa. No hay
que sorprenderse de que ni Turquía ni Chipre viesen en la asociación una
alternativa a la incorporación. La última es lo que cuenta, la primera
algo cosmético. La mayor parte de los israelíes piensan que lo mismo vale
también para ellos.
6. Este autor piensa también que la Asociación está mal concebida y que
antes o después descarrilará, se suspenderá o se convertirá en algo próximo
al fallido Diálogo Euro-Árabe de los años 70 (que incluía a los países
del Golfo)
Así que ahora es el momento de plantear la cuestión de la incorporación
de Israel a la UE. Que ésta diga si ello es concebible en términos absolutos
y que aclare en qué condiciones. El argumento geográfico no debe ser una
dificultad porque otros países, como Chipre, que no forman parte del continente
europeo, están siendo considerados para su incorporación. El ajuste al
adquis communautaire no debería, claro está, ser más difícil para un país
económicamente avanzado, como Israel, que para Turquía o Polonia, por
no hablar de Bulgaria. Todos los expertos coinciden en que Israel podría
haber sido miembro de la OCDE desde hace años de no mediar razones políticas.
Israel sería un país donante neto en términos presupuestarios en una UE
que incluyese a los 13 candidatos actuales. Contrastando con sus casos,
integrar Israel en la UE no requeriría por parte de los socios actuales
ayuda preingresual. Dadas sus respectivas dotaciones de factores, tanto
la UE como Israel se beneficiarían sin duda de la incorporación de Israel
al sistema de comercio intraindustrial de la UE.
Políticamente, el acceso de Israel a la UE mejoraría su seguridad. Contrariamente
a lo que algunos podrían pensar, los EE.UU. lo apoyarían, como apoyaron
el ingreso en la UE de otros aliados próximos como el Reino Unido o Turquía.
El ingreso ayudaría a que Israel limitase su dependencia estratégica y
financiera de EE.UU. Israel es un miembro "virtual" de la OTAN. La entrada
de Israel en la UE podría venir acompañada de su entrada en la OTAN, lo
que está en el interés de EE.UU., Israel y Europa simultáneamente.
Jerusalén, 26 de Febrero 2002.
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