Quienes somos


El Partido Radical Noviolento transnacional y transpartito es una asociación de ciudadanos, parlamentarios, miembros de Gobiernos, de diferentes nacionalidades, ideologías políticas y partidos, que quiere alcanzar, con los métodos de la noviolencia gandhiana, de la desobediencia civil y de la democracia, unos objetivos concretos para la creación de: un efectivo Derecho Internacional, el respeto de los Derechos de las personas y la afirmación de la democracia y la libertad en todo el mundo.

 

Marco Pannella

QUÉ QUEREMOS...
“El ideal sería disponer de una organización política capaz de conseguir en decenas de Parlamentos –el mismo día, a la misma hora, con las mismas propuestas legislativas, mediante convergentes  luchas noviolentas masivas en distintos paises– la discusión y aprobación de leyes fundamentales para la vida del planeta y las libertades y derechos de todos.” Marco Pannella

QUÉ PENSAMOS...

Todos los problemas políticos (económicos, militares, ambientales, demográficos, de derecho) tienen siempre una dimensión internacional que no puede ser ni encarada ni resuelta con los medios de los que disponen los Estados nacionales. La política, por el contrario, no tiene instituciones democráticas internacionales, herramientas de derecho, gobierno e iniciativa internacional. De la misma manera, no existen partidos internacionales o, mejor dicho, transnacionales, capaces de promover y organizar iniciativas o propuestas, superando los ámbitos de los territorios y las instituciones politicos nacionales

 The symbol of the Radical Party is a portrait of Mahatma Gandhi constructed from the words "Radical Party" written in over 50 languages.Símbolo del Partido Radical:
del Partido Radical
configura el rostro
del Mahatma Gandhi mediante
la yuxtaposición de la
denominación “Partido Radical”
traducida en 50 idiomas.
El Partido Radical es al mismo tiempo un proyecto y una realidad política: el proyecto de una política internacional del derecho, de las libertades, de la democracia política: de instrumentos y “bienes” políticos, que han conseguido el desarrollo económico y civil de una parte del mundo, y de los que sigue privada la gran mayoría de ciudadanos y pueblos, sin que esta exclusión represente un problema ni una prioridad de las instituciones políticas internacionales; la realidad de una fuerza organizada, operante en el ámbito internacional, reconocida por la Organización de las  Naciones Unidas como ONG de categoría 1 (con un estatus hasta hoy nunca asignado a ninguna fuerza política), capaz de promover una serie de objetivos representativos, aunque sea de forma simbólica, de la exigencia de un real “internacionalismo democrático”

El Partido Radical no identifica la política internacional como lugar de mediación de intereses  y prerrogativas nacionales, que reproduzca, en su interior, en sus propios equilibrios, las limitaciones “nacionales” de los Estados, sino como una herramienta para responder a los problemas producto de la propia debilidad e inadecuación de las políticas nacionales. 

 


Nosotros no “hacemos política”, como se dice comunmente. Nosotros luchamos. Nos batimos por los derechos fundamentales de la persona, que equivocadamente algunos siguen llamando “derechos del hombre”. En cambio, son también y sobretodo derechos de la mujer, negados en muchas partes del mundo, amenazados siempre y en cualquier lugar. Hemos luchado por las mujeres afganas víctimas del fanatismo de los talibanes; al lado de Aung San Suu Kyi en Birmania y de Shirin Ebadi en Irán; contra la atroz aplicación de la Sharìa en los países gobernados por los integristas islámicos; contra las bárbaras mutilaciones genitales femeninas en África. Éstos somos nosotros: con nuestros pocos medios, con la sola fuerza de nuestras ideas. Emma Bonino 

El Partido Radical decidió, en 1988, convertirse a todos los efectos en una fuerza política transnacional y transpartidica, renunciando a ser, como había sido durante una década de su historia, concurrente con listas propias en las competiciones electorales y presente, con sus propios electos, en el Parlamento Italiano y Europeo. Decidió por tanto organizar la actividad de cuantos, en los distintos países y partidos, cobijaran en su corazón la conquista de objetivos esenciales “para la libertad y el derecho de todos”. A veintiún años de entonces, el proyecto sigue siendo el mismo. Tenemos, en comparación con entonces, aún mayores dificultades para realizarlo y, a su vez, mayores razones para creer en su fuerza y urgencia..