Una regla de libertad


Una regla de libertad SUMARIO: Con qué estructuras y reglas debe contar un organismo político tan radicalmente nuevo, sin antecendentes, como es un Partido transnacional de la democracia y la no violencia? (EL PARTIDO NUEVO - Nº 7 - MAYO DE 1992) El estatuto adoptado en 1967, que ha regido el Partido Radical, representa la propuesta de un patrón, para la sociedad italiana de entonces, de relación entre los ciudadanos y la vida política. En primer lugar, no preve la disciplina de partido: las decisiones del Congreso y del Consejo Federal son vinculantes para los órganos ejecutivos y las asociaciones y no para los inscritos individualmente considerados, que mantienen íntegra su libertad de posición y libremente se comprometen en las iniciativas asumidas por el Partido, sin obligaciones disciplinares (naturalmente ellos no pueden confiar en la solidaridad »automática del Partido para cada propia posición). El PR no quiere ser tutor y garante de las conciencias y su estatuto excluye que éste se convierta en una secta a la cual se pueda entregar la completa representación de sí mismos, y que pretenda, o del cual se pueda pretender, encerrar el compromiso político de sus miembros. Una decisión llega a ser decisión »del Partido , vinculante para el Partido , sólo si 2/3 de los congresistas la aprueban: cuando respecto a ella se alcanza un consenso muy amplio. Esto significa que cada año hay sólo algunos asuntos respecto a los cuales el Partido se compromete, mientras que por lo que se refiere al resto en cuanto tal no adopta una posición suya. El PR no es la »iglesia de una ideología sino un instrumento político: un lugar donde personas también muy diversas entre ellas, aun manteniendo su propia individualidad, se asocian para reforzar su capacidad de alcanzar objetivos comunes. El congreso anual debe seguir viviendo? Son claras las razones por las cuales estas características de una sede de libre convergencia entre diversos deban afianzarse en el PR, hoy transnacional y transpartídico. Sin embargo se plantea el problema: cómo organizar el momento de las decisiones? Por muchas razones, financieras y relacionadas con el deber de asegurar a todos los inscritos la misma posibilidad de participar en las decisiones, no se puede imaginar que el Partido transnacio nal celebre un congreso anual con la partecipación directa de todos los inscritos. Es preciso elegir: congreso para delegados?, anual? O, es preciso más bien pensar en una forma de organización de debate permanente entre los inscritos y en las asociaciones de manera que el momento congresual (incluso de un número reducido de delegados) acabe por ser la simple aceptación del hecho que sobre una u otra propuesta se ha maturado un consenso generalizado de los inscritos? Cómo se adhiere al Partido? El Partido transnacional es un sujeto político de adhesión directa. Hasta ahora hemos excluido estructurarnos en organizaciones de base territorial, nacionales o no, y tendencialmente hemos optado por una organización de los radicales en asociaciones »por asuntos , garantizando a las mismas, si posible, un carácter transnacional. Esta tendencia debe confirmarse? En tal caso, si queremos dar una posibilidad de actividad política organizada a todos los inscritos, cómo responder a la exigencia ineludible de los ra dicales de reunirse y trabajar juntos en el ámbito territorial donde viven, sin caer en el peligro de los »partidos radicales nacionales ? A otro nivel, hay que solucionar el problema de la manera en que otras organizaciones o también partidos nacionales puedan establecer relaciones de federación con el PR respecto a algunos objetivos, o en general. Hay que afrontar la cuestión esencial para una realidad transnacional: cómo asegurar la comunicación y la circulación de las ideas entre los inscritos de tantas lenguas y tantos países? La cuestión de las financiaciones Este aspecto se relaciona con la otra cuestión capital: cómo responder a las considerables necesidades financieras de una organización transnacional? La elección del estatuto »histórico del PR era la de limitar las fuentes de las financiaciones a las cuotas de inscripción y a las contribuciones de inscritos y simpatizantes, para garantizar el Partido contra el peligro que presiones de cualquier tipo pudieran condicionar sus elecciones políticas. Es realista confirmar una elección de este tipo? Pueden recorrerse caminos alternativos, tales como la de utilizar los beneficios económicos de las empresas? Y en este caso cuáles garantías deberían fijarse de antemano? A otro nivel es preciso establecer cuáles relaciones de carácter financiero deban existir entre las asociaciones radicales y el Partido. Es posible, por ejemplo, suponer que, igual que en otras organizaciones de carácter transnacional, el reconocimiento de las asociaciones y su posibilidad de concurrir para determinar las elecciones del Partido estén vinculadas también a su capacidad de asegurar un determinado aporte financiero? Es posible imaginar que el Congreso pueda aprobar una iniciativa sólo si existe la garantía de que la misma pueda en cierta medida autofinanciarse? Hemos listado hasta aquí sólo algunos temas de debate, a los cuales deberían agregarse muchos otros. Lo importante es, aquí, ofrecerles algunos motivos para reflexionar y poner en comparación las ideas.