Pregunta parlamentaria de Marco Cappato (NI) al Consejo y respuesta




Preguntas parlamentarias
PREGUNTA ESCRITA E-0077/03
de Marco Cappato (NI) al Consejo
(13 de enero de 2003)

Asunto: Pena de muerte en el Sudán


El 3 de enero pasado, la Presidencia de turno de la Unión Europea condenó la pena capital y las bárbaras prácticas impuestas a cinco ciudadanos sudaneses, juzgándolas absolutamente incompatibles con el Derecho internacional y con las obligaciones establecidas por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ratificado por el Sudán, a propósito de la tortura y de otros tratos crueles e inhumanos. En tal ocasión, la Unión pidió al Gobierno del Sudán que modificase las cinco sentencias mediante una medida de gracia por parte del Presidente y que evitara las condenas que imponen la horca y la amputación de los miembros.

El 6 de enero pasado, el Ministro de Justicia, Ali Mohamed Osman Yassin, respondió a dicha solicitud diciendo que las puniciones islámicas habían sido dictadas por un tribunal y ninguna autoridad podía modificarlas, ya que se habían establecido sobre la base de las disposiciones del Corán.

Considerando que tres de las cinco condenas a muerte ya se han ejecutado,

¿Qué relaciones pretende mantener la Unión con un Estado que funda la legitimidad de su propia conducta en las disposiciones coránicas y en el desprecio absoluto de las convenciones internacionales por él mismo ratificadas?

¿Piensa la Unión supeditar el respeto del acuerdo rubricado el 10 de diciembre pasado con el Gobierno de Jartún, que prevé la utilización de un fondo destinado a la preparación técnica de los programas de cooperación que deberán iniciarse en el momento de la firma de un acuerdo de paz definitivo, a la suspensión de la pena capital de la horca y de las puniciones consistentes en la amputación de los miembros?

¿Qué papel pretende desempeñar la Unión en el proceso de paz en el momento en que el Gobierno de Jartún está poniendo obstáculos que han impedido hasta ahora el inicio de la tercera fase de conversaciones, que debían comenzar ya estos días en Machakos?

Respuesta común a las preguntas escritas
E-3892/02 y http://www2.europarl.eu.int/omk/OM-Europarl?PROG=WQ&L=ES&PUBREF=-//EP//T... target=_top>E-0077/03
(13 de mayo de 2003)


Siguiendo su decisión de 1999 de entablar un diálogo político renovado con el Gobierno de Sudán, la Unión Europea ha mantenido reuniones anuales de alto nivel en Jartún, a fin de evaluar los progresos registrados en los distintos ámbitos cubiertos por el diálogo (derechos humanos, democracia, imperio de la ley y proceso de paz). El resultado de estos debates se refleja en un comunicado conjunto del 10 de diciembre de 2002.

Las Conclusiones del Consejo del 17 de junio de 2002 señalan claramente que la UE sigue considerando prioritaria la consecución de progresos en el proceso de paz. En todo caso, y como condición para la normalización de sus relaciones con la Unión, el Gobierno de Sudán deberá demostrar que ha progresado en todos los puntos de referencia del diálogo político. Partiendo de este supuesto y sobre la base de los criterios de medición establecidos en 2001, la Troika comunitaria evaluó en diciembre de 2002 los progresos realizados ese año.

La reanudación de la cooperación para el desarrollo, que prevé una ayuda de 155 millones de euros, a la que alude Su Señoría, corresponde al compromiso contraído en 2001 por la UE, que tiene como cometido particular notificar en 2002 a Sudán la preparación del Documento de Estrategia por País (DEP) mediante el uso del volumen indicado de ayuda. Ahora bien, el DEP sólo se firmará una vez que se haya conseguido firmar un acuerdo de paz. Así pues, por ahora, no se ha abonado ni una sola parte de ese importe. La Comisión proseguirá los procedimientos pertinentes para adoptar una decisión final (junto con los Estados miembros en el Comité del FED) sobre el desembolso de esta cantidad cuando se haya cumplido el requisito en cuestión.

La UE aprovecha toda ocasión para instar al Sudán a mejorar la situación de los derechos humanos, particularmente en lo que respecta a la pena de muerte y a la tortura. La UE apremia al Gobierno de Sudán a finalizar el procedimiento de ratificación de la Convención contra la tortura. Desgraciadamente, los castigos corporales y la pena de muerte siguen planteando dificultades en el diálogo con el Gobierno de Sudán. Habida cuenta de las mayores implicaciones de estas cuestiones, la UE también intenta actualmente presionar a Sudán dentro de la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra.

La UE sigue apoyando el proceso de paz y se muestra convencida de que el acuerdo de paz facilitaría nuevos progresos en materia de derechos humanos. El pasado 5 de febrero finalizó la última ronda de negociaciones. El Memorándum de Acuerdo firmado por ambas partes supone un acuerdo en ciertos aspectos importantes. La próxima ronda tratará detalladamente, entre otras cuestiones, del poder y de la distribución de la riqueza.