Moción general aprobada por el XXVI Congreso del PR


Moción general aprobada por el XXVI Congreso del PR
Florencia 28,29,30 y 31 de octubre y 1 de noviembre de 1981

SUMARIO: Siguiendo la tónica de una amplia y machacante iniciativa del Partido radical, la lucha contra el exterminio causado por el hambre en el sur del planeta está cobrando forma. A lo largo del verano de 1981 se presenta un manifiesto, firmado por 54 premios Nóbel. No se trata de un llamamiento genérico a las conciencias, sino de un manifiesto político que invita a los gobiernos y a las fuerzas políticas a movilizarse por el "objetivo mínimo" de salvar inmediatamente a cinco millones de vidas humanas. Define este objetivo como elemento constituyente de nuevas mayorías, una nueva trinchera para individuar la conservación y el progreso. En los meses sucesivos una moción del Parlamento europeo firmada por mayoría, se identifica con los objetivos del manifiesto. En este escenario se desarrollan los trabajos del XXVI Congreso.
La moción aprobada confirma el esfuerzo por acabar con el hambre definiendo las modalidades y los objetivos de esta campaña política.
La moción sobre la financciación pública prevé que dichos fondos se destinen exclusivamente a "sujetos externos" al Partido radical.
El Congreso elige como secretario a Marco Pannella y tesorero a Marcello Crivellini.
("Las luchas, las conquistas y las propuestas radicales a través de los documentos congresuales y el estatuto" - noviembre de 1985 - A cargo de Maurizio Gruffo - Opúscolo editado por la tesorería del Partido radical)

MOCION GENERAL

EL XXVI Congreso del Partido radical toma nota de un hecho nuevo, que puede ser marcar de forma determinante e irreversible la vida política en Italia y en el mundo: está a la orden del día la victoria posible sobre el exterminio a causa del hambre.
Por lo que significa en términos de valores y de esperanzas, hoy por hoy toda política, toda fuerza, toda decantación se mide a partir de la voluntad y el esfuerzo contra el exterminio causado por el hambre. Este objetivo se convierte en el elemento discriminatorio con respecto a las demás fuerzas políticas. Precisamente por ésto - por las decisiones políticas que se deben realizar, por los síes y los noes que en estos días se pronuncien - cada día, cada hora de retraso no producirá más que el exterminio de un mínimo de 50.000 personas; exterminio odioso y aberrante, moral y políticamente intolerable, a partir del momento en que la perfecta factibilidad de un proyecto que asegure la salvación de las vidas de lo contrario condenadas a muerte por hambre y malnutrición, inanición y subdesarrollo, ha sido solemnemente afirmada por los premios Nóbel y por el Parlamento europeo con el aval del conocimiento, de la experiencia y de las organizaciones de las mayores agencias especializadas de las Naciones Unidas, tes
timoniada por el papa Juan Pablo II y procalmada por el presidente de la República italiana Sandro Pertini.

Esta concienciación, que no se puede apartar de la conciencia colectiva del norte del mundo, de los pueblos ricos, del pueblo italiano, hace que todo retraso, toda dubitación, toda elusión de responsabilidades y de intervención se configure, cada vez más claramente, incluso en términos de derecho nacional e internacional, como complicidad del genocido, exterminio y holocausto.
El Partido radical, que asiste hoy a la acción del compañero Marco Pannella por la cual vincula su vida, a una acción no violenta gandhiana de lucha y de esperanza, a la vida de tres millones de personas, mientras confirma su empeño total en este objetivo, recuerda que está en manos de todo el mundo, gobernantes y ciudadanos, la responsabilidad de que estas decisiones se concluyan con un proyecto de vida y de salvación o con una decisión de muerte y de barbarie. El Partido radical lanza un llamamiento a quien, en cualquier lugar, puede y debe elegir, y por lo tanto, en primer lugar al gobierno y al Parlamento italiano, a todas las fuerzas políticas, y principalmente a esas fuerzas que en este momento ya no están divididas ni alejadas, para que su elección sea una respuesta de vida y de esperanza, premisa indispensable para una victoria no parcial, de alguien contra otros, sino de todos para todos, de vida contra muerte, de civismo contra barbarie.
El Partido radical afirma que la posibilidad de esta victoria es la única que puede dar contenido inmediato de propuesta y no sólo de protesta, perspectiva concretamente política de triunfo al ansia de paz, de civismo y de vida que se expresa en las grandes manifestaciones contra el rearme, contra la guerra y la muerte que marcan las crónicas de estos meses, en todos los países de Europa. En el terreno del desequilibrio entre la opulencia y el hambre, entre el norte y el sur del planeta se juega la suerte de la guerra y de la paz; en este terreno la posible victoria, al alcance de la mano, puede permitir a los movimientos de paz que no se queden impasibles y no se dejen pisotear por el enfrentamiento entre las dos superpotencias y los dos bloques, y por ello condenados a la dispersión y la devaluación fruto de la desilusión y la impotencia.
Sobre la cuestión de la defensa del valor supremo y sagrado de cada vida, ya empiezan a delinearse nuevas tendencias de auténtico progreso humano y civil. Esta es, cada vez más, la sustancia de la propuesta radical desde hace veinte años, propuesta de unidad de la izquierda mediante su renovación; una izquierda en la que se encuentren aquellos demócratas, aquellos comunistas, aquellos liberales y aquellas personas que creen en algo distinto del poder, para los que el derecho de todo ciudadano a la vida y por ende a la libertad constituye un valor primario. A partir de este proyecto de vida y de esperanza, el Partido radical se compromete, con mayor fuerza y convicción que nunca, a reanudar y a desarrollar su iniciativa y su lucha, por una apolítica alternativa de gobierno que se fragüe en los grandes temas de la conversión de las estructuras militares en estructuras civiles, en la alternativa energétrica, en la afirmación del derecho, contra la fuerza que producen los imperialismos y la violencia no sólo en
el seno del Estado sino en las relaciones entre los Estados y los pueblos, incluso estudiando la posibilidad de poner en marcha ese proyecto de »gobierno sombra que prospectó el Partido radical con motivo de las elecciones políticas de 19879.

El Congreso, al ratificar el compromiso adoptado en las mociones de los últimos congresos y en el preámbulo del estatuto, otorga cada vez más fuerza a los métodos de la no violencia y de la desobediencia civil, considera que una labor decisiva para el Partido estriba en la difusión de las ideas, de las posturas, de las propuestas, de las luchas del Partido radical por la vida, por el desarme y por la paz. Para luchar contra la desinformación y el cinismo es necesario reconquistar el contacto directo con la gente, en una primera aproximación de forma militante. El Congreso da mandato a los órganos del Partido para que utilicen los instrumentos necesarios para llevar a cabo una gran campaña, de puerta en puerta, para la información para la autofinanciación.

La moción sobre la financiación pública

El XXVI Congreso del Partido radical ratifica su definición estatutaria de partido »autofinanciado y, consiguientemente, su determinación - recurriendo a la fórmula del referéndum - de perseguir la abolición del sistema de financiación pública de los partidos.
Así pues, la financiación del Partido proviene, a parte de las cuotas de inscripción de las contribuciones previstas por el estatuto, de las eventuales cuotas de reembolsos electorales, incluidas las de las elecciones regionales a las cuales el Partido, a raíz de las decisiones congresuales, se presente con su símbolo. Considerando lo dicho anteriormente, el XXVI Congreso del Partido radical ratifica la decisión adoptada en 1976 y delibera que el Partido renuncie a las cuotas de financiación pública que le corresponden. Con respecto a la administración y a la utilización de las cuotas de la financiación pública, el Congreso delibera:

- que la utilización de esta financiación constituya una parte netamente distita y separada del presupuesto del Partido;

- que la financiación no se uitilice bajo ningún concepto para hacer frente a los gastos que acarrean las estructuras y las actividades del Partido;

- que la financiación pública correspondiente a los sujetos ajenos al Partido, cuya responsabilidad se confía al tesorero, se establezcan a partir de »proyectos ;

- que el tesorero, al evaluar los proyectos que se deban financiar, sea avalado por escito por un comité consultivo de expertos que él mismo designará y que se comunicarán al Consejo federativo;

- que el tesorero no podrá corresponder o utilizar durante su mandato sumas que superen las cuotas de la financiación pública o relativas al año sucesivo al de su elección;

- que el próximo año las cuotas de la financiación pública se destinen de forma prioritaria a la realización de una información autónoma, al servicio de los ciudadanos y del país, teniendo en cuenta sobre todo las exigencias de las iniciativas ya financiadas;

- que las cuotas eventuales de la financiación pública que a lo largo del próximo ejercicio proporcionen al Partido la integración de cuotas de ejercicios precedentes sean, por encima de todo, destinadas por el tesorero a saldar las deudas contraídas el 1.11.81;

- las eventuales disponibilidades resíduas constiturán un fondo de reserva extraordinario destinado, principalmente, a hacer frente a las exigencias de caja en eventuales elecciones anticipadas; en tal caso, dichas sumas se deberán reintegrar antes del periodo de mandato.
El XXVI Congreso del Partido radical delibera así mismo que el tesorero ponga en marcha el dictado estatutario predisponiendo un reglamento que fije los criterios y las normas a las cuales el Partido se debe atener en la administración de sus propios recursos financieros; el reglamento deberá ser sometido al parecer del Consejo federativo para su aprobación en el próximo Congreso ordinario del Partido.