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MENSAJE ENVIADO POR EMMA BONINO PARA LAS MANIFESTACIONES CONVOCADAS EN VARIAS CIUDADES ITALIANAS PARA APOYAR EL SATYAGRAHA
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1 de Diciembre 2001 -"Primera jornada mundial de ayuno y noviolencia para la inclusión de mujeres en el Gobierno provisional afgano".
Queridos amigos:
Os agradezco el haber apoyado el primer satyagraha mundial de ayuno y noviolencia por la presencia de mujeres en el gobierno provisional afgano, que el Partido Radical Transnacional y los Radicales italianos han convocado para el próximo 1 de diciembre.
Esta cita, por el número y la calidad de los apoyos, está teniendo un éxito extraordinario. Estoy encantada, y lo considero como una demostración de inteligencia política, respecto a un problema, que, a pesar de nuestros esfuerzos ha sido durante años un problema subvalorado y silenciado; además, si se me permite decirlo, es para mi una pequeña revancha personal y política por todas las ocasiones en las cuales las propuestas radicales sobre el Afganistán - y no solo sobre el Afganistán - han sido consideradas como ilusiones generosas e intempestivas y como tales han sido desechadas.
Cuando fui arrestada en Afganistán en 1997, siendo comisaria europea, por haber violado las leyes que imponían la segregación femenina, el régimen talibán estaba a punto de ser reconocido por las Naciones Unidas como gobierno legítimo de Afganistán. Esta acción, probablemente, consiguió evitar este reconocimiento, pero no convenció a las cancillerías occidentales - y tampoco a las europeas - a mirar con más atención y firmeza aquel problema aparentemente lejano e irrelevante para los destinos de la comunidad internacional.
Hoy, con 4 años de distancia, podemos medir los efectos de esta subvaloración, y se debe evitar el error de pensar que la caída del régimen talibán, de por si, puede representar una garantía de estabilidad y seguridad. La intervención militar en Afganistán, cuya urgente y dramática necesidad hemos defendido, sólo tiene sentido y perspectiva si no se limita a funcionar como mecanismo de recambio en el interior de un sistema de dominación tribal, que reconoce y asigna el poder a la banda armada triunfadora; la intervención internacional debe también ser capaz de modificar sensiblemente los mecanismos de funcionamiento del régimen político afgano, e introducir elementos de reforma y de ordenamiento civil. Si no se hace así, podremos tan sólo aplazar una próxima catástrofe, que se revelará como la transformación en carniceros de algunos que hoy aparecen como libertadores.
En política internacional, los que se tienen como realistas, con cinismo autocomplaciente, son en realidad miopes o ciegos. Todavía en las últimas semanas, mientras cinco militantes del Partido Radical Transnacional, entre ellos el secretario Olivier Dupuis, y el parlamentario regional del Piamonte, Bruno Mellano, eran detenidos en Laos por haberse manifestado pacíficamente delante del palacio presidencial, entre los aprendices de brujo de la realpolitik se han manifestado inmediatamente algunos que, repitiendo textualmente lo que se había dicho sobre mi "aventura" en Afganistán, explicando que el problema del régimen narco- comunista de Laos no era actualmente relevante y que, como se suele decir, los problemas estaban en otra parte.
Por tanto, y a mayor abundamiento a partir del 11 de setiembre, es necesario que se admita, empíricamente y sobre la base de la pura experiencia, que la globalización de los derechos y de las libertades y la internacionalización de la democracia son las únicas condiciones razonables de estabilidad y de seguridad que la comunidad internacional debe procurarse para no arriesgar el derrumbe bajo los golpes del fanatismo y la violencia.
Este Satyagraha que pretendemos realizar da sentido, continuidad y dimensión internacional a una campaña que, después de mi detención en Afganistán ha sido relanzada a partir de la iniciativa del 8 de marzo 1988: Una flor para las mujeres de Kabul, en la que se registraron asimismo importantes adhesiones, entre ellas la de la presidenta de la Comisión Nacional para la Igualdad de Oportunidades, Silvia Costa.
Todavía hoy, sin embargo, en las condiciones de vida de las mujeres de Afganistán, como en muchas partes del mundo árabe y musulmán, la mayoría de la gente ve sólo una cuestión moral o humanitaria de escaso contenido político. No ven, y no comprenden, que esto representa la señal más evidente de un peligro inminente, de una bomba encendida que amenaza explotar.
Hoy no pedimos una representación femenina en el gobierno provisional de Afganistán como reconocimiento simbólico de las ofensas que han sufrido las mujeres afganas, sino como condición necesaria para la reforma, la modernización, la laicidad y la civilización del sistema político afgano. No pedimos simplemente el ayudar a las mujeres afganas a liberarse; pedimos que las mujeres afganas puedan estar en condiciones de ayudar a su propio país a liberarse de una condición de esclavitud.
Sobre esta cuestión, una vez más, todo depende de la resolución y de la amplitud de miras con que la política y los políticos de Occidente quieran apoyar las legítimas aspiraciones de las mujeres afganas y los derechos civiles de todos aquellos que en el mundo se encuentran viviendo en condición de disidentes y de oprimidos por el solo hecho de tener esperanzas y convicciones democráticas.
Con este ayuno, espero poder ayudar a quien deba decidir a decidir bien.
Gracias a todos, y hasta pronto
Emma Bonino.
Queridos amigos:
Os agradezco el haber apoyado el primer satyagraha mundial de ayuno y noviolencia por la presencia de mujeres en el gobierno provisional afgano, que el Partido Radical Transnacional y los Radicales italianos han convocado para el próximo 1 de diciembre.
Esta cita, por el número y la calidad de los apoyos, está teniendo un éxito extraordinario. Estoy encantada, y lo considero como una demostración de inteligencia política, respecto a un problema, que, a pesar de nuestros esfuerzos ha sido durante años un problema subvalorado y silenciado; además, si se me permite decirlo, es para mi una pequeña revancha personal y política por todas las ocasiones en las cuales las propuestas radicales sobre el Afganistán - y no solo sobre el Afganistán - han sido consideradas como ilusiones generosas e intempestivas y como tales han sido desechadas.
Cuando fui arrestada en Afganistán en 1997, siendo comisaria europea, por haber violado las leyes que imponían la segregación femenina, el régimen talibán estaba a punto de ser reconocido por las Naciones Unidas como gobierno legítimo de Afganistán. Esta acción, probablemente, consiguió evitar este reconocimiento, pero no convenció a las cancillerías occidentales - y tampoco a las europeas - a mirar con más atención y firmeza aquel problema aparentemente lejano e irrelevante para los destinos de la comunidad internacional.
Hoy, con 4 años de distancia, podemos medir los efectos de esta subvaloración, y se debe evitar el error de pensar que la caída del régimen talibán, de por si, puede representar una garantía de estabilidad y seguridad. La intervención militar en Afganistán, cuya urgente y dramática necesidad hemos defendido, sólo tiene sentido y perspectiva si no se limita a funcionar como mecanismo de recambio en el interior de un sistema de dominación tribal, que reconoce y asigna el poder a la banda armada triunfadora; la intervención internacional debe también ser capaz de modificar sensiblemente los mecanismos de funcionamiento del régimen político afgano, e introducir elementos de reforma y de ordenamiento civil. Si no se hace así, podremos tan sólo aplazar una próxima catástrofe, que se revelará como la transformación en carniceros de algunos que hoy aparecen como libertadores.
En política internacional, los que se tienen como realistas, con cinismo autocomplaciente, son en realidad miopes o ciegos. Todavía en las últimas semanas, mientras cinco militantes del Partido Radical Transnacional, entre ellos el secretario Olivier Dupuis, y el parlamentario regional del Piamonte, Bruno Mellano, eran detenidos en Laos por haberse manifestado pacíficamente delante del palacio presidencial, entre los aprendices de brujo de la realpolitik se han manifestado inmediatamente algunos que, repitiendo textualmente lo que se había dicho sobre mi "aventura" en Afganistán, explicando que el problema del régimen narco- comunista de Laos no era actualmente relevante y que, como se suele decir, los problemas estaban en otra parte.
Por tanto, y a mayor abundamiento a partir del 11 de setiembre, es necesario que se admita, empíricamente y sobre la base de la pura experiencia, que la globalización de los derechos y de las libertades y la internacionalización de la democracia son las únicas condiciones razonables de estabilidad y de seguridad que la comunidad internacional debe procurarse para no arriesgar el derrumbe bajo los golpes del fanatismo y la violencia.
Este Satyagraha que pretendemos realizar da sentido, continuidad y dimensión internacional a una campaña que, después de mi detención en Afganistán ha sido relanzada a partir de la iniciativa del 8 de marzo 1988: Una flor para las mujeres de Kabul, en la que se registraron asimismo importantes adhesiones, entre ellas la de la presidenta de la Comisión Nacional para la Igualdad de Oportunidades, Silvia Costa.
Todavía hoy, sin embargo, en las condiciones de vida de las mujeres de Afganistán, como en muchas partes del mundo árabe y musulmán, la mayoría de la gente ve sólo una cuestión moral o humanitaria de escaso contenido político. No ven, y no comprenden, que esto representa la señal más evidente de un peligro inminente, de una bomba encendida que amenaza explotar.
Hoy no pedimos una representación femenina en el gobierno provisional de Afganistán como reconocimiento simbólico de las ofensas que han sufrido las mujeres afganas, sino como condición necesaria para la reforma, la modernización, la laicidad y la civilización del sistema político afgano. No pedimos simplemente el ayudar a las mujeres afganas a liberarse; pedimos que las mujeres afganas puedan estar en condiciones de ayudar a su propio país a liberarse de una condición de esclavitud.
Sobre esta cuestión, una vez más, todo depende de la resolución y de la amplitud de miras con que la política y los políticos de Occidente quieran apoyar las legítimas aspiraciones de las mujeres afganas y los derechos civiles de todos aquellos que en el mundo se encuentran viviendo en condición de disidentes y de oprimidos por el solo hecho de tener esperanzas y convicciones democráticas.
Con este ayuno, espero poder ayudar a quien deba decidir a decidir bien.
Gracias a todos, y hasta pronto
Emma Bonino.
Members and contributors 2013
| Giuseppe R. Roma | 590 € |
| Salvatore P. Capistrello | 200 € |
| Giancarlo B. Torino | 30 € |
| Marco B. Merano | 20 € |
| Davide B. Prato | 50 € |
| Giuseppe P. Grottammare | 50 € |
| Maurizio T. Roma | 1.000 € |
| Rosa A. Firenze | 590 € |
| Giuliano G. Sondrio | 590 € |
| Sergio Pasquale R. Cremona | 500 € |
| Total SUM | 326.746 € |
Press Release
Press Review
Documenti
06/02/2002
Afganistán QUESTIONS (EP)
Pregunta parlamentaria de Maurizio Turco (NI) a la Comisión y respuesta del Sr. Patten en nombre de la Comisión
23/11/2001
Afganistán QUESTIONS (EP)
Pregunta parlamentaria de Maurizio Turco (NI) a la Comisión y respuesta del Sr. Patten en nombre de la Comisión
23/11/2001
Afganistán QUESTIONS (EP)
Pregunta parlamentaria de Maurizio Turco (NI) a la Comisión y respuesta del Sr. Patten en nombre de la Comisión
23/11/2001
Afganistán QUESTIONS (EP)
Pregunta parlamentaria de Maurizio Turco (NI) a la Comisión y respuesta del Sr. Patten en nombre de la Comisión










