Israel, Palestina y Oriente Próximo


Israel, Palestina y Oriente Próximo
(Por la vida del derecho y el derecho a la vida)

SUMARIO: Hace años que el partido Radical viene gritando por las calles, en las plazas y en los Parlamentos, una verdad que sólo ahora la mayoría comienza a reconocer: Israel, a pesar de todo, es una isla de democracia en un mundo árabe en el que los derechos humanos se violan brutalmente y la democracia se considera una blasfemia; en el horror del hambre y de la dictadura en el que el continente africano está sumergido, la perestroika surafricana representa en potencia la única esperanza para afirmar el estado de derecho y para la construir una hipótesis federalista para el Africa austral. Urge defender los derechos humanos, civiles y políticos en todo el mundo. Este es uno de los objetivos prioritarios de la acción transnacional. Democracia y derecho, y por consiguiente, vida del derecho, no constituyen un lujo sino que son bienes de primera necesidad, la condición sine qua non, tanto en el norte como en el sur, para liberar a las ciudades de la violencia, para evitar la guerra, para vencer la pobreza y el
hambre, para construir un mundo de bienestar y de justicia para todos.
(El Partido Nuevo, n.1, Junio 1991)

La condición de la persona, del hombre y más todavía de la mujer, en todos los Estados "soberanos" e independientes de Oriente Próximo, desde Irán hasta Yemen, desde Irak hasta Siria, desde Arabia Saudí hasta Kuwait, es casi de opresión total, privada de derechos y de libertades. Para todos estos Estados, Israel es el enemigo histórico, pero también porque se trata de un Estado de derecho, de democracia política, laico. Es cierto que progresivamente aumentan las hipotecas contra el derecho, la democracia política y el laicismo; es verdad que existe degradación partidocrática semejante a la italiana y que existe una crisis económica y social apremiante. Pero aún así, no deja de ser en la región el único país con constitución democrática, y por lo tanto pacífica.
El Partido Radical propone en todas partes tanto en Bruselas como en Estrasburgo, tanto en Roma como en Tel Aviv, la inmediata adhesión de Israel a la Comunidad Europea, a la par de los doce Estados miembros. Sólo de esa manera se puede garantizar, en efecto, de forma estructural y definitiva, la seguridad de este país de dimensiones mínimas y, hasta ahora rodeado de enemigos fatales. Por otra parte, ninguna Conferencia de dictadores y de oligarcas debería ser convocada, tal y como solicitan los "pacifistas" del mundo, por la "paz en Oriente Próximo". En cambio, lo que debería convocarse es una Conferencia de la ONU que garantice los derechos civiles, políticos, sociales y constitucionales de los habitantes de esta región, desde el Líbano hasta Irán. La ONU deberá igualmente garantizar a los palestinos plena y democrática libertad de elección, en este marco de derecho y libertad. Así como al pueblo kurdo y al libio.