Exterminio causado por el hambre en el mundo - Intervención de Marco Pannella ante el Parlamento europeo




SUMARIO: El PE se dispone a votar una moción destilada por el "colega eurocomunista Ferrero", pero que gusta también en otros sectores del parlamento: de esta manera, "se celebra el misterio de la salvación a través del interclasismo, el modernismo tecnocrático y la ilusión tecnicista", con la ayuda del "prestigioso ex-revolucionario jubilado, el compañero Pajetta". Pero "¿cuántas personas de menos morirán tras estos acuerdos"? Probablemente así ni una, pues la "resolución está atrasada". En el PE se vota por el 0,7% y luego en los parlamentos nacionales se atrasan en posiciones inadecuadas. La verdad es que no hay una política de desarrollo, sino una política de "distensión" que de hecho significa "carrera armamentista". Nos hallamos entre vaudeville y tragedia. Lo que falta, en resumidas cuentas, es tanto una voluntad política "armada de la fuerza del derecho" como una "doctrina jurídica del consenso", que pueda hacer que los países cumplan sus compromisos. El mismo problema se producía en la Sociedad de las Naciones, ya en 1936, pero ya por aquel entonces se imponía perversa la política de la "distensión", que condujo a Munich. El mismísimo proyecto Brandt es inadecuado desde el momento en que se solicita que se reduzcan los gastos militares: lo que se puede hacer es hacer de los ejércitos instrumentos de desarrollo. Por desgracia, en términos de Tratado, el "PE" es en realidad sólo una Asamblea, que puede basarse no en ideales sino en falacias tecnicistas. Los verdaderos "señores de la guerra" y "de la política" son los partidos, que han convertido al PE en un "bulevar" en vez de un "hemiciclo".
(DISCUSIONES DEL PARLAMENTO EUROPEO, 16 de septiembre de 1980)


Pannella. Señor Presidente, colegas, hace diez meses votaron ustedes por unanimidad salvo nosotros, una resolución con la que solicitaban inmediatamente a sus gobiernos nacionales un mínimo del 0,7 por ciento. Era su resolución, la votaron ustedes contra nosotros.

Ahora se disponen a votar una moción destilada por el compañero, amigo y colega eurocomunista Ferrero, por cuenta de la Comisión para el desarrollo. Es un informe que lógicamente Sir Fred Warner ha subrayado es de su agrado. Lógicamente halla, creo, el aplauso, no sólo de estilo si no me equivoco, del presidente Poniatowski, sino también de adhesión cultural. Se celebra, señor Presidente, en este aula, el misterio de la salvación a través del interclasismo, el modernismo tecnocrático y la falacia tecnicista, con el visto bueno del prestigioso ex revolucionario en descanso, el compañero Pajetta (1), con el visto bueno de Poniatowski y de todos ustedes.

¿Cuántas personas menos morirán, tras estos acuerdos de ustedes, en las próximas semanas y meses? Mucho me temo que ni una, si es verdad, Comisario Cheysson, que según las previsiones unánimes de las Agencias especializadas, a lo largo de los próximos meses, en el próximo año, de no producirse cambios radicales, el índice de mortalidad aumentará más todavía.

Esta solución está atrasada con respecto a las indicaciones políticas concretas que la opinión pública espera. El juego de las partes parece que les permite a ustedes reclamar aquí inmediatamente el 0,7, salvo posteriormente votar, en sus parlamentos nacionales, a favor del 0,1 o del 0,2.

Lamentablemente, bien hacía el colega Pajetta (1) al recriminarle a Brandt que hubiese escrito, en compañía de otras prestigiosas personalidades y por cuenta del Banco mundial que tras haber financiado dicho libro, lo introduce en su economía global cuando la mismísima socialdemocracia alemana que nos presenta este hermosísimo libro, anuncia posteriormente en Nueva York que quiere retirar de nuevo sus ayudas y sus subvenciones al desarrollo. No es esta la política del desarrollo, sino la política de la "distensión" que de hecho significa carrera armamentista, de manera que en este juego de las partes realmente no se entiende en donde acaba el vaudeville y en donde empieza la tragedia. La tragedia inicia donde hay muertos, asesinatos, exterminios.

Nosotros dijimos el año pasado que "sabíamos que no sabíamos" (y esta no era ciencia alegre, sino segura) qué es lo que había que hacer. Sabíamos, sin embargo, que la vía de ustedes era pura falacia. Ustedes asumen la contemplación de la realidad para vivirla mejor; ustedes se quedan con la conciencia tranquila a buen precio: ustedes predican como si de los ángeles se tratara o de los demonios, ajenos a la esfera de la política. Sin embargo, el problema es de voluntad política, por lo tanto de voluntad de ustedes, de su voluntad, de la de sus partidos, sus líderes, pero ustedes no hacen nada para cambiarla.

Nosotros decimos que el 0,7 no resuelve nada, desde luego, no resuelve los problemas y se tiene que hablar de traslado de riquezas y empezar, de alguna manera, a ponerlas a disposición. Ya al principio habíamos dicho que si el problema es de voluntad política lo que hay que hacer es armar la voluntad política con la fuerza del derecho, sin la que toda voluntad política es pura veleidad, es pretexto o protesta estéril, como la del compañero Pajetta que recrimina aquí a Brandt sus fuertes y graves contradicciones y que habla en nombre de un partido que ha sostenido durante dos años en Italia un gobierno que ha sido el único de 35 años a esta parte en hacer que disminuyese la contribución pública italiana al 0,032%. El gobierno comunista-democristiano italiano ha llevado de esta manera nuestro porcentaje al último lugar de la clasificación por países industrializados.

Para nosotros, el problema fundamental es el del procedimiento. Ya dijimos el año pasado que la autoridad de la ONU y del Secretario general de la ONU y del Consejo de Seguridad tenían, en términos de procedimientos, que ser investidos con la cuestión y que los procedimientos teóricos de consensus cabía refortalecerlos y hacer que convergiesen con las sedes tecnocráticas y diplomáticas, pues sin la recuperación ni la formación de la doctrina jurídica del consensus, no se puede esperar que los países cumplan con sus compromisos, más de cuanto no lo hayan hecho con respecto a la famosa resolución del 0,7%.

Señor Presidente, en 1936, la Sociedad que se dio en llamar de las Naciones, como diría el Presidente Poniatowski, declaró textualmente: "el mundo posee todas las capacidades técnicas y financieras para vencer la miseria y combatir las perspectivas de la guerra".

También por aquel entonces, existía la política de la distensión. Mussolini e Hitler honraban su estructura de guerra y de asesinato con la política de Munich, de la que hoy son cantores desafinados, pero convergentes, los Pajetta y los Poniatowski, todos los que actualmente en Europa creen realmente que haya sido por la "maldad" de Stalin o de Hitler o de este o de aquel, que el mundo tiene que afrontar las grandes tragedias.

Señor Presidente, indicamos como una utopía la de Brandt, la suya, el seguir diciendo: cabe reducir los gastos militares. Hemos propuesto técnicamente una política distinta de conversión de los gastos militares; hemos dicho: utilizamos también los ejércitos para crear fuerzas extraordinarias de intervención, tanto por lo que se refiere a los transportes, como a las intervenciones de urgencia, que tienen que ser también estructurales y no solo alimentarias. La carestía de un momento puede ser la ocasión, con su lógica perversa, para formular planes, para construir puentes, sirviéndose de la tecnología de los ejércitos. La cual es, por el momento, totalmente adecuada para este objetivo, y no las tecnologías de las grandes empresas capitalistas viales europeas que van a construir grandes diques desastrosos allí en donde lo que necesitan son pequeños puentes, probablemente de apoyo, durante tres o cuatro años.

Habíamos dado muchas indicaciones de este tipo, Señor Presidente; protestamos y no estamos de acuerdo con los análisis que se han llevado a cabo. Aun respetando plenamente las tesis de los demás, consideramos que una familia política, cuantitativamente poco numerosa como la nuestra tiene derecho y deber de poder contraponer sus propios análisis para que este parlamento esté orgulloso de haber comprendido lo que las minorías pueden a su vez proponer.

Por lo demás, este no es un Parlamento, señor Presidente, tal y como ha recordado el Presidente Debré, en términos de tratado esta es una Asamblea y añado una Asamblea única en su género porque es una Asamblea que se basa en el "qualunquismo" (1) del informe Ferrero, basado en esta falacia tecnicista, sin honrar las ideas ni los ideales por los que estamos aquí, sin tener el valor de las diferencias, sin tener el valor de las buenas fe que son las nuestras.

Una Asamblea que discute de esta forma mutiladora y mutilada es una Asamblea que lo único que podrá hacer es ayudar a que, Señor Presidente, aumente el exterminio. ¿Quiénes son, de hecho, los señores de la tierra? ¿Quiénes son los señores de la política en este mundo? ¿Quién ha producido este desorden económico y moral establecido en el mundo? Son vuestros partidos, son vuestras ideas y cada vez más, señor Presidente, lo serán también los intentos brutales por dominar una Asamblea a través de reglas al estilo de los pescateros o de las verduleras, como las que usan ustedes para disciplinar, por así decir los debates, en los que participamos para serles fieles no sólo a quiénes nos han electo, sino en primer lugar, señor Presidente, para ser coherentes con nuestras conciencias y para respetar el derecho de nuestros adversarios a que se les honre hasta el final con nuestra atención y nuestra crítica. Eso es algo que no se nos consiente. Son ustedes los personajes marginales de la tragedia del exterminio. Le entran a uno ganas de decir que estamos en un bulevar más que en un hemiciclo, y decirles entonces: adiós muy buenas, hablaremos cada vez menos, allá se las compongan. Gandhi nos ha enseñado que en la historia existen momentos en los que la democracia y la libertad hay que servirlos con métodos distintos que no son los de instituciones desalmadas, capaces sólo de matar cuerpos y de destruir las razones por las que han sido creadas.

N.d.T:

(1) PAJETTA GIANCARLO . (Turín 1911 - Roma 1990) . Político italiano. Arrestado muy joven, durante largo tiempo en las cárceles fascistas. Exponente relevante del Partido comunista italiano (PCI), diputado de la Asamblea Constituyente en todas las legislaturas.

(2) QUALUNQUISMO . Movimiento político creado en la Italia de la postguerra por el periodista y comediógrafo Guglielmo Giannini (el nombre se lo debe a su órgano de expresión, la revista "L'Uomo Qualunque" cuya traducción no literal sería "el hombre de la calle"). El qualunquismo, al que rápidamente prestaron su apoyo los descontentos, pero moderados, de la clase media, aquellos que habían sido fascistas no por convicción, sino por conformismo, desapareció de la escena política a los pocos años. No obstante, en Italia sigue empleándose la palabra para designar al magma electoral que, en términos más actuales se conoce como la "mayoría silenciosa". O bien para aquel grupo de individuos que "pasan" de las cosas.