DEL DIVORCIO AL HAMBRE

Marco Pannella
Il manifesto



SUMARIO: Marco Pannella está en huelga de sed para hacer presión y lograr que se apruebe la propuesta de ley de iniciativa popular para la salvación de tres millones de personas que de lo contrario serán exterminadas por el hambre. Dicha propuesta de ley prevé que se destinen tres mil millones de dólares para luchar contra el hambre. En el artículo publicado en "Il Manifesto" define los objetivos estratégicos de esta batalla recordando que también cuando se llevó a cabo la campaña para el divorcio todos los comentadores políticos la consideraron marginal con respecto a la "política". Se dieron cuenta de su error sólo cuando se produjo todo el desbarajuste político y electoral que siguió al referéndum. También en esta ocasión la cultura oficial demuestra que no se da cuenta de que la lucha contra el exterminio causado por el hambre puede crear un frente social, y no sólo político, "contra el rearme y en pro del desarme unilateral" y que "nos hallamos ante una política que tiene en sí la fuerza de plantear de forma concreta y nueva el problema de la paralización social y política alternativa que haga entrar en crisis de valores y de objetivos más evidente si cabe al mundo católico-clerical de la política italiana, es decir, a la Democracia Cristiana".
(IL MANIFESTO, 25 de julio de 1982)


La lucha por el divorcio - durante cinco años al menos - fue considerada como mucho como una batalla importante, moralmente relevante, civilmente encomiable, pero políticamente marginal con respecto a la "política" de los demás partidos, a la política a secas.
Empezaron a ponerlo en duda observadores, estadistas, líderes históricos y politólogos ante los resultados del referéndum de 1974, cuando fuimos los únicos en absoluto que nos mantuvimos al pie del cañón (hasta los promotores tiraron la toalla), y acabaron por darse cuenta - con gran estupor - cuando en 1975 se produjo un primer cambio de votos hacia la izquierda con motivo de las elecciones regionales y en 1976, cuando el Partido Comunista Italiano (Pci), el Partido Socialista italiano (Psi), el Partido Radical (Pr) y Democracia Proletaria (Dp) lograron y superaron el 49% de los votos.
Por desgracia, el Partido Radical era el único que había perseguido a conciencia - durante diez años - este resultado, con una convicción clara y concreta. De manera que los demás dilapidaron el éxito que no habían querido y en el que no habían creído.
De nuevo nos hallamos a mitad camino, de nuevo casi nadie, de entre los titulares de la cultura política, de la política oficial, se da cuenta de que nos hallamos en vísperas de una nueva dislocación hacia la izquierda de nuestro electorado (y a una izquierda "de veras") y de un nuevo gran crecimiento del Partido Radical, que la prepara.
Lucha antinazi, humanitaria y humanista contra el holocausto, que - que es la otra - la que lucha contra las actuales relaciones norte sur y el consiguiente subdesarrollo y explotación de una gran parte del mundo; la que crea un frente social, y no sólo político, contra el rearme y en pro del desarme unilateral, a favor de las inversiones en el inmenso perímetro de la nueva pobreza italiana de decenas y decenas de miles de millones destinados por la mayoría a armamentos y a la introducción subalterna y peligrosa de las estructuras productivas italianas en el complejo militar industrial tras el agro-industrial que ya domina y destruye nuestra agricultura y la de toda la Europa del sur.
"Salgamos del hambre con el hambre" siguen anclados a esta batalla de civismo de vida, democrática de clase e internacionalista; este es el feliz eslógan de Franco Roccella, con el que ha contestado muy claramente a esta línea de mi informe en el Consejo federal del Pr.
En este contexto hay que leer lo que está sucediendo en el frente institucional a lo lardo de estos días.
Se podrá ser irónico con respecto a una alineación que une a 80 premios Nobel, al Parlamento europeo, a miles y miles de alcaldes comunistas, socialistas y democristianos en Italia y otros miles en Europa, a 180 obispos uy cardinales extranjeros, a más de 30 obispos italianos, sobre la línea radical: "vivos por el desarrollo", "Vivos inmediatamente, al menos una parte de los condenados a morir", puesto que no importa si lo son por hambre y explotación, guerra oficial o cólera, cuando todos coinciden al declarar y afirmar que se trata de (falta de) decisión política,. y del desordeninternacional imperante. Se podrá seguir ignorando,gracias al hecho de que al igual que todas las luchas radicales, esta es underground gracias al ostracismo de la RAI-TV y de la cultura dominante (de derechas, centro e izquierdas), que nos hallamos ante una política que ha en sí la fuerza de plantear de forma concreta el nuevo problema de la parálisis social y política alternativa que haga entrar en crisis más evidente, si cabe, los valores y los objetivos del mundo católico-clerical de la política italiana, a saber: la Democracia Cristiana, incapaz como es de recoger la palabra lógicamente cada vez más límpida y firme de la iglesia. Incapaz de lograr que estalle la contradicción entre esta palabra y una política que hoy por hoy, tanto en el parlamento como en el gobierno, no es más que la superestructura de la realidad del rearme, del Ior(1), de una política lógicamente clasista a medida que se arraiga a los valores corporativistas, interclasistas antipopulares y pasa a ser incapaz de cualquier impulso. Ni tan siquiera capaz de impulsar nuevos pseudo-valores, nuevas buenas voluntades.
Si añadimos el carácter de lucha y no de mera postura, de la iniciativa política radical, la señal y el mensaje de agregación y de esperanza que comporta semiológicamente también, así como lógicamente con respecto a la Italia el perímetro de la pobreza, y la de la proletarización de la clase media y de la burguesía intelectual; si constatamos en estos días el error de los politólogos y el hecho de que la Democracia cristiana, el gobierno - lejos de concedernos un puñado de millones - han emprendido la cruzada contra la ley de los alcaldes, el manifiesto de los Nobel, el objetivo de la intervención de vida contra el holocausto y contra los índices de moralidad por hambre en el mundo, uno no sabe si reír o llorar ante la nueva, enésima distracción de la izquierda oficial, de la ceguera de muchos, demasiados, de sus exponentes, que tienen ante sus ojos una vez más - en el país, en la cultura concreta y en la condición económico-social de la mayor parte de los ciudadanos, más que con respecto a las campañas del divorcio, el aborto la financiación pública de los partidos - valores, objetivos, decisiones y alianzas de auténtica alternativa, alternativa que vencerá.
Los cientos y cientos de mujeres y hombres - a menudo procedentes de horizontes políticos opuestos en el pasado a los nuestros - que públicamente, día y noche, comunican a Radio Radical(2) y a Teleroma 56 (3) su inscripción al Partido Radical, a menudo con cuotas superiores a la mínima (200 liras al día, 73 mil liras al año), en pleno verano, son la medida de un partido que no ha superado nunca los tres mil inscritos en toda Italia. Predominantemente estos nuestros nuevos compañeros, son, por orden, jubiladas, jubilados, jovencísimos, desempleados y asalariados.
¿Qué sucedería si esta batalla, si estos valores hubiesen sido o fuesen presentados, y no in extremis (al igual o peor que cuando en su día libramos la batalla por el divorcio, o la del aborto o las leyes fascistas), por las "grandes" organizaciones políticas de la izquierda.
La vida aquí, y no solo la calidad de la vida, pasa - al igual que en los años treinta - por la salvación y por la vida de aquellos que son exterminados "en otros lugares". Por la salvación de los hombres y de las mujeres, y no por el sacrificio de los mismos ante el altar de una nueva sociedad o de "un nuevo hombre", de un "nuevo desarrollo" y de un "nuevo orden económico internacional".
Si, tal y como parece ser, a pesar nuestro, en Italia, a lo largo de estos días, en estas horas se produce el silencioso decreto de exterminio ("porque es inútil salvarles, si luego...") nosotros los radicales no seremos vencidos sino "sencillamente" habremos fracasado en lo posible. Tres millones de personas habrán sido exterminadas, tres millones que podían ser salvadas. Pero sus vidas - o por lo menos - sus muertes habrán servido por vez primera a reforzar el frente para salvar a los que vendrán después de ellos; su piel por vez primera se habrá vendido a caro precio.
Nosotros los radicales no seremos vencidos. Nosotros no. Pero ¿y los demás?, ¿y la democracia?, ¿y la paz?, ¿y la vida?.

N.d.T.

(1) IOR (Instituto para las Obras Religiosas

(2) RADIO RADICAL . Radio Radical nació en 1976. Más grande órgano de información pública de análisis política, social y cultural. Unica emisora de radio que transmite en directo los congresos de todos los partidos y las sesiones parlamentarias.

(3) TELEROMA 56 y CANALE 66. Canales privados de televisión del Partido radical que cubren la región del Lacio en Italia; conectados al Network Rete Italia.