Con la consigna de la despenalización

Por Mariana Carbajal
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ONG, jueces y legisladores debaten en el Senado la creación de una coalición en América latina para impulsar en la ONU la despenalización de la tenencia de drogas para consumo y la legalización de la marihuana con fines terapéuticos. Aquí, el debate, los argumentos y las experiencias.

La corriente en favor de la despenalización suma organizaciones y personalidades destacadas.
El debate por la despenalización del consumo de drogas aterrizó ayer en el Senado. Hasta mañana, destacados especialistas latinoamericanos y de Europa discutirán el tema con legisladores y jueces en un ciclo de mesas redondas. El objetivo del encuentro es formar una coalición regional para promover reformas en las convenciones de la ONU que hoy son el sostén de las leyes prohibicionistas nacionales, como la vigente en la Argentina. “Las políticas prohibicionistas han demostrado su fracaso. Existen incrementos de producción, de comercio y de consumo en todas las sustancias e incluso la creación de nuevas drogas sintéticas. Entonces, ¿por qué no empezamos a cambiar?”, se preguntó el italiano Marco Perduca, presidente de la Liga Internacional Antiprohibicionista y uno de los visitantes estrella, en diálogo con Página/12 (ver aparte).
Las discusiones tienen como escenario el Salón Manuel Belgrano del Senado. Al mismo tiempo se desarrollarán el Encuentro Latinoamericano por la Reforma de las Políticas de Drogas y el Primer Simposio Regional de Legisladores y Jueces sobre Políticas de Drogas, con expertos de Argentina, Uruguay, Bolivia, Colombia, Brasil, Perú, Chile, Estados Unidos, Italia, Bélgica, Francia y Jamaica. El evento es organizado por Reforma, una red que agrupa a las principales organizaciones antiprohibicionistas y de reducción de daños de América latina, cuyo comité ejecutivo integra la rosarina Silvia Inchaurraga, titular de ARDA (Asociación de Reducción de Daños de la Argentina). “Proponemos la despenalización de la tenencia de drogas y del autocultivo para consumo personal y la legalización de la marihuana con fines terapéuticos como propuestas perfectamente viables en la región a mediano plazo”, señaló Inchaurraga.
Según explicó, la idea del encuentro es abrir el debate sobre las alternativas de legalización abierta y controlada y analizar las experiencias que se están llevando en otros países. El objetivo final es consensuar una campaña internacional para instalar la necesidad de modificar la Convención Unica sobre los Psicotrópicos y Estupefacientes de 1961 y los otros dos tratados de la ONU sobre drogas de 1971 y 1988 que establecen un régimen de control, a través de la prohibición del cultivo de las plantas de marihuana, coca y amapola –estas dos últimas sólo pueden cultivarse para fines médicos y científicos pero en cantidades muy limitadas– y del consumo de las sustancias psicotrópicas en el ámbito mundial. “No se puede cambiar una ley si no se reforma el derecho internacional”, reflexionó el italiano Perduca.
Y agregó: “La propuesta de usar la cannabis con fines terapéuticos se contrapone a las normas que fijan estas convenciones, porque la planta de marihuana está prohibida, como la heroína”, ejemplificó. El debate en el seno de las Naciones Unidas se llevará a cabo en 2008, en una Sesión Especial convocada en Viena.
En América latina, países como en Colombia, Uruguay, Perú, Paraguay, Guatemala y El Salvador han despenalizado la tenencia para el consumo personal. “En Colombia se logró a partir de una presentación de un particular ante la Corte Suprema de Justicia para que declare la inconstitucionalidad de una ley que penalizaba la posesión personal de drogas para consumo propio. Fue hace unos doce años. Pero actualmente el gobierno (de Alvaro Uribe), absolutamente vasallo de los EE.UU., pretende que se modifique la Constitución para que en la misma Carta Magna se establezca la prohibición y la penalización de la tenencia”, precisó a Página/12 Gustavo de Greiff, presidente honorario de Reforma y ex fiscal general de Colombia. La argentina Inchaurraga tiene esperanzas de que un proceso similar se lleve adelante en el país. “Difícilmente avancen los dos proyectos de ley que hay en el Congreso, uno de la senadora Diana Conti y el otro del diputado Eduardo García, que plantean despenalizar la tenencia para consumo personal. Pero pensamos que hay más posibilidades de que la Corte Suprema, por su actual composición, pueda modificar la ley de drogas, declarándola inconstitucional. Esta Corte ha mostrado estar preocupada por las garantías individuales, y por lo que dice el artículo 19 de la Constitución, que las acciones privadas de los hombres deben estar exentas de la autoridad de los magistrados”, opinó la titular de ARDA.
El uruguayo Agustín Lapetina, de la ONG El Abrojo, contó cuál es la situación del otro lado del Río de la Plata, donde tampoco está penada la tenencia para el consumo personal de ninguna droga. “En los últimos años se ha observado un cambio en cuanto a la represión: ni siquiera se detiene a quien consume marihuana en un ámbito público. En las plazas se ve y se huele. No hay una criminalización del usuario de drogas”, apuntó.
–¿Cómo se entiende la posición de los Estados Unidos en contra de la despenalización de las drogas, cuando es uno de los países con niveles más altos de consumo? –le preguntó Página/12 a De Greiff.
–Eso es lo más irónico de todo. Detrás de esa posición se conjugan distintos factores: la moral victoriana, que comete los pecados pero los oculta; el oportunismo de algunos políticos, que se muestran como los salvadores de la humanidad, los protectores de la moral pública y de las esperanzas de la juventud, hablando de la política antidrogas; y el interés de los corruptos que no quieren que la prohibición se termine porque ganan dinero con ella como los jefes de aduana, jefes o controladores de aeropuertos, policías e inclusive jueces.
–¿Este panorama que usted describe se da no solo en Estados Unidos?
–Se da en todo el mundo. Hasta la ONU tiene interés en que siga la prohibición porque vive de eso. Por todas estas cosas hay que luchar contra esta política prohibicionista.
–¿Piensa que se puede cambiar este paradigma?
–Creo que finalmente va a ocurrir (con las drogas) lo que sucedió con la prohibición del alcohol, que un buen día el gobierno norteamericano se hartó de las muertes de policías, de los combates en las calles entre bandas de traficantes. No puede persistir tanta corrupción y tanta tragedia con los adictos que son llevados a las cárceles cuando habría que darles ayuda médica. Ahora si me pregunta cuándo va a suceder, le digo que no lo alcanzo a ver yo que tengo 78 años.