Cinco millones de dólares, cinco meses de tiempo


Cinco millones de dólares, cinco meses de tiempo
Volver a encender la antorcha de la libertad

SUMARIO: En vísperas del siglo XXI, somos testigos de sucesos extraordinarios y apasionantes que, sin embargo, podrían cambiar rápidamente: los propios contenidos de la libertad reconquistada se transforman en desorden, miseria, violencia. Quién debe empuñar la antorcha de la libertad? Desgraciadamente no pueden hacerlo los Gobiernos que no administran la vida y el derecho, las diplomacias incapaces, los partidos »nacionalizados , las Organizaciones mundiales y europeas que han sido dejadas desprovistas de poderes adecuados. El Partido Radical invita a todos los demócratas, no violentos, federalistas, antimilitaristas, ecologistas coherentes, a constituir un gran movimiento para la libertad, dándole vida, todos juntos, a un sujeto político nuevo, transpartídico y transnacional, para salvar el planeta.
(El Partido Nuevo, n.3, Agosto 1991)


Escribimos estas líneas el 28 de agosto de 1991.
El periódico llegará a la mayoría de sus destinatarios en vísperas de la segunda sesión del Consejo Federal del Partido Radical (31 de octubre - 3 de noviembre), casi un mes después de la primera sesión (19/22 de septiembre). Los sucesos son trágicamente claros. Asistimos al derrumbe de nuestras sociedades y no al anuncio de nuestro futuro como tiempo de libertad y justicia.
La democracia real ha ganado. Pero su victoria no es fuerza democrática. Es una nota, una partitura de la sinfonía de la muerte. El imperio soviético ha sido derribado por el enfrentamiento entre el complejo militar-industrial del Este y del Oeste y no por una ofensiva de libertad y democracia, que ha perdido al no haber logrado desencadenar a tiempo una gran guerra »revolucionaria realmente planetaria.
En efecto, en el mundo occidental, las fuerzas de la democracia, de la libertad, de la tolerancia, del libre mercado, las fuerzas del Estado y las sociedades de derecho, de la no violencia y de la paz - no de los cobardes - han llegado a ser una minoría respecto a los grandes poderes multinacionales y socialburocráticos, incapaces de garantizar un nuevo orden democrático y civil y - al mundo - reglas y estructuras adecuadas.
Sucesos extraordinarios, apasionantes, se convierten muy rápido en lo contrario. Los contenidos de la libertad reconquistada se transforman en miseria, desorden, violencia, intolerancia, caos. De la dictadura del Partido único no se pasa a la democracia sino a la partitocracia. No se pasa al laicismo y humanismo de las instituciones jurídicas y sociales, sino al pluralismo proporcionístico que exalta etnías y sectas: trátase de un nuevo Leviatán contra los derechos fundamentales de la persona, del individuo, contra la certeza del derecho y de los derechos de cada uno y de todos. Este siglo se cierra con una tragedia total. Con la excepción del mundo anglo-sajón, por doquiera se difunde la epidemia de los nacionalismos burocráticos, étnicos, racistas, autoritarios, demagógicos, violentos, intolerantes o se afianza (véase la Europa occidental) la parálisis debida a la reificación nacional-burocrática de los Estados nacionales, proteccionista y conservadora, que está impidiendo el desarrollo de la Uni
ón europea, los Estados Unidos de Europa. El falso federalismo del imperio comunista sigue dando vida a monstruos, miserias, suicidios y desilusiones.
En la Europa »democrática los herederos de la II Internacional han traicionado por completo los ideales y la esencia social, transformándose en nacional-conservadores del desorden establecido y representando un poder obtuso y arrogante, tan patético como nocivo. No han comprendido nada de lo importante y transcendental que estaba acaeciendo al caerse el telón de acero y reunificarse los pueblos, la gente, del »tercer Estado del mundo. Su visión medieval del Estado les ha empujado a la nacionalización y han terminado nacionalizándose a sí mismos.
Así, en 1991, se lucha y se mata a dos pasos de Viena, a cuatro de Milán o París. Y lo mismo pasa también en Burundi, entre Tutsis y Hutus, en Sudáfrica entre Zulus y Xhoxas, en Yugoslavia entre Serbios y Croatas y, próximamente albaneses, macedones y bosníacos.

Una vez más, en 1991, es evidente que la lección de la historia de estos meses ha sido inútil, y Occidente se precipita a Pekín, sede de un imperio comunista seguramente peor, aunque parezca imposible, que el otro, donde la propia historia parece haber sido abolida, eliminada, donde más de mil millones de personas viven, para nosotros, como si fueran aborígenes residuales y desconocidos en el interior de una jungla milenaria: no se conoce nada de ellos. En la Italia »democrática , en estos días, los Palacios del poder rechazan acoger al Dalai Lama, Nobel de la Paz, nobilísimo testigo de la tragedia de un pueblo, para luego poder mejor ser acogida por la corte comunista china.
Así, el más monstruoso y deshumano, abyecto y aberrante de los símbolos comunistas, el de los Khmer rojos de Camboya, es interlocutor normal y respetado para la constitución de una »nueva Camboya.

Nuestros no, nuestros si

Ninguna fuerza política democrática ha sido, de hecho, tan rigurosamente anti-soviética y anti-totalitaria durante las décadas, casi medio siglo, incluyendo también a nuestros padres. Y esto ha sido causado por la política de cooperación y complicidad con los Musolini, los Hitler, los Stalin, los Breznev, los Mao, los Castro así como con los crueles dictadores de Africa, América Latina, Extremo Oriente; todo esto a expensas de los pueblos oprimidos por ellos mismos.
Siempre hemos propuesto federalismo democrático, derechos individuales, certeza del derecho, derecho a la vida y vida del derecho, no violencia y antipacificismo, defensa de los explotados y débiles, para crear un nuevo orden que ofrezca igual de oportunidades y no uniformidad, un sistema de inter-dependencias (y no »independencias imposibles, anacronísticas, meramente formales, sin relación con los problemas reales de las personas, de los pueblos, del planeta).
En estas horas pues la revolución democrática, liberal, no violenta, tolerante de un gobierno adecuado para nuestra época y sus problemas acaba traduciéndose en la propuesta de decenas de »nuevos ejércitos nacionales, de »nuevas diplomacias, de »nuevos proteccionismos económicos, de pedidos de armas, de servicios secretos y no tan secretos, de fricciones y luchas con los vecinos? Habrá decenas, cientos de »nuevos partidos »nacionales y, en la mejor de las hipótesis, la restauración o la conquista de aquellas realidades atomizadas que fueron con-causa de la afirmación de los regímenes totalitarios?
Venganza de la historia, némesis: juntos, el imperio estalinista, las fuerzas del proteccionismo ultra-capitalístico, las ideologías romántico-autoritarias de los nacionalismos del siglo XIX, le han impuesto a Africa y a parte del Tercer Mundo, el caos y la jungla de decenas y decenas de »independencias nacionales , a menudo manejadas por carniceros humanos en uniforme militar, castas formadas en Moscú o en Praga, en Roma o en París. Y ahora aquel regalo le es devuelto al remitente.
De la dictadura a la democracia: la única que no ha dado vida a monstruos es la anglosajona, tendencialmente formada por dos o tres partidos, con una concepción federalistica democrática del Estado: la sociedad le otorga muy pocos poderes y funciones, pero realmente fuertes y con autoridad.
Se necesita la reforma de las Naciones Unidas, reduciéndose drásticamente los representantes regionales y reconociéndole una fuerza vinculante y armada de manera adecuada - no prevaleciente o necesariamente militar - para hacer que sus decisiones sean respetadas.
Sujetos políticos transnacionales, libertarios, transpartídicos - en las »democracias reales continentales, no anglosajonas - junto a partidos nacionales y a las internacionales, que sean estructuralmente, así como lo es el Partido Radical, autónomos de los telones de acero o de mantequilla de los Estados nacionales, organizados no a nivel ideológico sino a nivel de objetivos específicos, comunes respecto a los problemas planetarios e individuales de hoy.

De parte de la democracia y de la libertad

En las horas decisivas del enfrentamiento en la URSS, la semana pasada, contra el golpismo y los »ocho , el Partido Radical ha apoyado inmediatamente a Yeltsin, al pueblo ruso y a la legalidad constitucional, denunciando lo inadecuado de la primera respuesta de Bush, la cobardía de las europeas y también del Papa, hasta que no pareció probable que la democracia y la legalidad ganarían. Como siempre, hemos sido los primeros, y a menudo los solos, frente a las embajadas soviéticas, a gritar nuestra solidariedad con los radicales soviéticos y rusos.
Hemos pedido, entre los primerísimos, el reconocimiento de las »independecias democráticas proclamadas por Eslovenia, Croacia, Letonia, Lituania y Estonia.
Las dos sesiones del Consejo Federal del Partido Radical - a las cuales invitamos a todos los parlamentarios que reciben »El Partido Nuevo que estén de acuerdo sobre las ideas y el proyecto que les expresamos - tratarán seguramente este problema de carácter general.
Pero debemos llamar la atención de nuestros lectores sobre el hecho que nuestra iniciativa y nuestra propia vida como Partido Radical, cuyos rasgos ya se han evidenciado, no representan una »posición ideológica o también política, sino una ocasión para aprovechar y no gastar, al tratarse de una iniciativa que se está desarrollando ahora y que puede fracasar o tener éxito, por varias razones, en estas semanas.

Cinco millones de dólares

Cinco millones de dólares son una miseria, poco más que nada, frente a la exigencia de un proyecto político transnacional. Es lo que hemos logrado acumular para llevarlo a cabo. Día tras día este capital se menguará, así como el humano y político, hasta desaparecer, en pocos meses. La reserva internacionalista de los radicales italianos, de poco más de dos mil partidarios, de dos mil amigos y compañeros, ya ha hecho milagros de coherencia y generosidad. Pero sólo si se decuplica rápidamente - en Italia, por supuesto, pero sobre todo entre los sesenta mil parlamentarios y electos democráticos del mundo - entre los no violentos radicales, entre los demócratas de todo país, se podrá llegar a la celebración de un gran Congreso de (re)fundación, antes que se agote también la posibilidad material de organizarlo y celebrarlo.
Por fin, les recordamos: que este artículo se escribe el 29 de agosto; que éste es el tercer número de »El Partido Nuevo que les enviamos; que el Consejo Federal del Partido Radical, con sus dos sesiones, representará un éxito o un fracaso decisivo en base a los participantes con los cuales podrá contar (o no); que les invitamos, de todas maneras, a contestarnos, manifestar sus opiniones, animarnos o desalentarnos, contribuir concretamente, en la medida de lo posible y si comparten las ideas, los propósitos y los objetivos que les indicamos.