|
ALFOMBRA
ROJA, SILENCIO Y CRIMEN
Europa va a recibir a Vladimir Putin en París.
Sin embargo la guerra de Chechenia continúa, sucia y cruel. Cada día mueren
jóvenes soldados rusos y veinte veces más chechenos, cuya primera fila
está entreverada de mujeres y niños. Cae el invierno, agravando la desesperación
y el abandono de una población condenada a vagar insumisa por su capital
arrasada, por sus aldeas pulverizadas, por sus tierras y caminos minados,
carente de todo lo necesario, expuesta a las bombas, a las redadas arbitrarias,
a torturas y a liquidaciones en masa. Como en Kosovo, la mitad ha huido
a campos de refugiados (en Ingushetia) donde no se ha previsto nada para
el invierno.
Vladimir Putin tendrá el placer de explicar a sus interlocutores que el
ejército ruso hace lo que debe y que Europa debe apoyar su cruzada contra
el "terrorismo internacional". Nos tememos que, a pesar de algunos murmullos
de reprobación rápidamente olvidados, el silencio cómplice de nuestros
representantes le confirme su vocación exterminadora. Recelamos que un
cálculo a corto plazo avale el martirio de un pueblo y festeje el gran
contrato petrolífero que negocia el señor Prodi ¿La última palabra de
la civilización europea sería: gas a cambio de sangre?
Rusia es parte de Europa. Le debemos nuestra amistad, es decir la verdad,
es decir una autentica ayuda que no se contente con nutrir las cuentas
privadas. El señor Milosevic ha tenido que aprender a sus expensas las
exigencias del mínimo vital que regula desde ahora la coexistencia en
nuestro continente: nada de guerras coloniales, nada de masacres de civiles,
nada de limpieza étnica. Señor Putin, ha llegado el momento de recordarle
que esta prohibición vale para todos, pequeños y grandes.
Hay que hablar al presidente de Rusia, aunque éste debiera su elección
a la guerra y al fraude. Pero con claridad y no con subentendidos equívocos.
Con las cartas sobre la mesa y no con los ojos cerrados. Y, si es posible,
con un poco de generosidad hacía sus víctimas: la moralidad y el realismo
nos obligan. Apelamos a Jacques Chirac, presidente en ejercicio de la
Unión europea, a los jefes de Estado de la Comunidad para que recuerden,
pública y explícitamente al señor Putin el respeto que de debe a las convenciones
internacionales y a las resoluciones firmadas.
Apertura del país, sin demora, a las ayudas humanitarias y a los observadores
internacionales.
Alto el fuego inmediato.
Conversaciones de paz con el presidente electo de Chechenia, Aslan Maskhadov.
Esta en juego la supervivencia de un pueblo. Los crímenes contra la humanidad
son imprescriptibles. Y el silencio mata.
Los
firmantes deste manifesto lliamant a manifestarse el lunes 30 de octobre
en Paris (Beaubourg)
Los
firmantes
|